La psicología del trading

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Ya hemos dicho con anterioridad que en el trading forex la psicología cumple un rol mucho más importante del que se puede imaginar: el éxito o el fracaso en el mercado, de hecho, no dependen únicamente de las estrategias que se eligen y de los sistemas que se adoptan —aunque, obviamente, estos elementos son fundamentales— sino también del enfoque mental del trader y, en consecuencia, de sus reacciones respecto a los resultados que obtiene y a las variaciones del mercado.

Este es uno de los motivos por lo que los sistemas de trading automatizados sirven de poco y nada por sí solos: es inútil tener a disposición un software y pensar que tiene que hacer todo por su propia cuenta.

El aspecto psicológico a la hora de hacer trading

La psicología del trading se compone de una serie de factores que es importante tomar en cuenta para tener la seguridad de obtener resultados significativos. Todo depende, obviamente, de la perspectiva que se adopta y da la óptica con la que uno se aproxima al mundo del forex: en resumen, quien ingresa a este sector con la esperanza de volverse millonario y revolucionar su propia vida tiene, evidentemente, expectativas que no son realistas; en el mejor de los casos las ganancias obtenidas serán mucho más baja que las esperadas; en el peor de los casos, tendrá que enfrentarse a pérdidas significativas que le producirán un malestar.

No existe un árbol que transforme las moneda de 1 euro en billetes de 1000 euros y creerlo significa dejarse engañar por el Gato y el Zorro, como Pinocho. Conocer la psicología del trading significa, por otro lado, saber cómo gestionar la propia cuenta evitando quemarla: no debemos dejarnos seducir por el deseo impulsivo de obtener ganancias, por la urgencia de acumular o por la necesidad de invertir, con más razón aún si ni siquiera somos expertos en el campo y tan solo unos principiantes.

En pocas palabras, la aproximación más adecuada no es acercarse al trading con la necesidad impulsiva de obtener ganancias, porque en esa situación estaríamos expuestos a una presión emocional que nos sobrepasaría y no nos dejaría ninguna posibilidad de reaccionar.

Cómo gestionar las ganancias desde un punto de vista psicológico

En el ámbito de la psicología del trading un paso importante es el que refiere a la adquisición de la capacidad de gestionar las ganancias. Uno de los errores más comunes cometidos por los traders es el de la codicia (greed), que frecuentemente los lleva a perder el dinero acumulado.

Pero, ¿qué significa ser codiciosos? En primer lugar es codicioso quien no cierra la posición y asegura los beneficios que ha obtenido sosteniendo que tiene a la fortuna —y al mercado— de su lado.

El lado opuesto de la moneda es el miedo (fear): está bien no ser codiciosos, pero acobardarse por completo también es un error. Este estado de ánimo —y el temor a perder el dinero, de hecho— es el enemigo de quien quiera aprender a gestionar psicológicamente las ganancias. Esta claro que, sobre todo después de algunos intercambios con resultados negativos consecutivos, el miedo está listo para golpear nuestra puerta, pero es justamente en circunstancias como estas cuando es necesario hacerte fuertes, asegurándose antes que nada de no arriesgar más capital del previsto.

En pocas palabras, dejarse atemorizar tiene poco sentido, también porque un comportamiento de este tipo estimula la aparición de lagunas mentales que se traducen, casi siempre, en la pérdida de muchas otras oportunidades de trading más ventajosas.

Cómo gestionar las pérdidas desde un punto de vista psicológico

Además de las ganancias, es oportuno tomar en cuenta las pérdidas: está totalmente equivocado quien piense que, a lo largo de su actividad de trading, nunca tendrá que enfrentar resultados negativos. Las pérdidas son parte del juego, y negar la posibilidad de que ocurran es infantil y utópico, además de dañino: es mejor, en cambio, aceptar la realidad y aprender a gestionar aquellas ocasiones en que se produce una merma del capital.

Parece una paradoja decirlo, pero las mejores ganancias son las que se derivan de una gestión adecuada de las pérdidas. ¿Qué quiere decir esto? Sencillamente que cuando se pierde es esencial intentar perder poco. Partiendo del presupuesto de que no existe ninguna formula ganadora a la que recurrir, hay que ser conscientes del hecho que el trading sin pérdidas no existe y es inconcebible.

Obviamente resulta oportuno aprender a gestionar las pérdidas —tanto desde un punto de vista psicológico como desde un punto de vista económico— antes de que estas ocurran y no después. Es inútil, de hecho, cerrar la jaula después de que se hayan escapado todos los pajaritos: mucho mejor, en cambio, resulta estar preparados y listos para las inevitables circunstancias negativas con las que se deberá lidiar en nuestro propio camino como traders.

Por lo tanto la mejor estrategia no es una estrategia que permita ganar siempre —dado que una estrategia de este tipo no existe— sino una estrategia que permita comprender de inmediato si algo no anda bien y si una operación es errónea. Quien no tiene la capacidad de tener bajo control las pérdidas entra en crisis porque no tiene la menor idea de cómo comportarse y cómo reaccionar: no sabe si cerrar un posición o perseverar y, sobre todo, se ve dominado por la confusión mental y el caos, que lo llevan a tomar decisiones equivocadas.

Cómo saber cuando es mejor no entrar

La psicología del trading nos debe volver capaces de entender cuándo es mejor entrar en el mercado y, especialmente, cuándo es mejor no entrar.

Más allá del análisis de los datos, las estadísticas y los gráficos, desde una perspectiva psicológica es aconsejable no dejarse llevar por el pánico y hacer una mescolanza: superponer estrategias diversas es un error que lleva a obtener pésimos resultados. En este sentido, la tenacidad y la coherencia son las dotes más preciosas: una vez que se ha optado por una determinada técnica, hay que seguir adelante con ella con la máxima convicción, controlándola correctamente y evitando cambiar de idea apenas ocurre el primer resultado negativo.

Por otro lado, si un entrenador de fútbol cambiara el enfoque táctico de su propio equipo cada vez que los adversarios disparan a puerta, reinaría la confusión: lo mismo vale para estos casos. Para saber cuándo no entrar hay que tomar en consideración la inercia y la elasticidad del precio: la primera hace que el precio conserve una cierta dirección, mientras que la segunda revela que el precio tiene la tendencia de volver siempre al punto de partida. Lo que importa es saber que el riesgo siempre está contenido.

Cómo saber cuando es mejor salir

¿Cómo saber cuando llega el momento justo para salir de los mercados? Naturalmente no es posible confiar en herramientas que señalen con precisión la llegada de una hora determinada en la cual hacerlo, sino que corresponde aprender a controlar la mayor cantidad de los elementos con los que se dispone para intuir si es necesario finalizar un trading.

Se trata, en síntesis, de captar todos los "síntomas", las señales que nos permiten intuir que una cierta posición de trading debe cerrarse; señales que pueden manifestarse ya sea cuando se está ganando como cuando se está perdiendo. Si bien es cierto que hay muchos traders que tienen la capacidad de comprender la dirección del precio y obtener así interesantes ganancias, también es cierto que son muchos menos aquellos con la capacidad de cerrar la posición de la mejor manera posible; en resumen, gestionar la salida de una o más posiciones es una tarea más difícil de lo que parece a primera vista.

Para mejorar es necesario del estudio y la disciplina, además de dejar de lado esas dos características que ya hemos mencionado: por un lado, la codicia por obtener ganancias elevadas; por otro, el miedo excesivo a las pérdidas. Entre las señales a tomar en cuenta, la más importante es la que permite comprender si en un determinado momento el mercado se encuentra en manos de los vendedores o de los compradores: un cambio de dirección inminente puede estar indicado por una vela hammer o por una brecha a la baja (o al alza).